Alzheimer y COVID

La enfermedad de Alzheimer presenta incrementos de riesgos ante el COVID-19 (SARS-CoV-2). Es una enfermedad pandémica crónica no infecciosa más discapacitante, que se cruza con otra pandemia pero aguda. Especialmente por dos problemas.

  1. Los enfermos no tiene la autonomía necesaria para valerse por sus propios medios. Cuestión que agranda su contagio,  especialmente porque muchas veces requiere de personal extra y rotativo. 
  2. No entienden las consignas preventivas de distanciamiento físico, de uso de barbijo o de lavado de manos. Fundamentalmente cuando se encuentran en estadios avanzados. Además no pueden mantener el distanciamiento físico por las condiciones cognitivas y/o conductuales. 

Existen además otras cuestiones complejas. La enfermedad de Alzheimer afecta especialmente a las personas mayores de sesenta años, aumentado la prevalencias con el incremento de la edad, llegando a existir aproximadamente 50 por ciento de las personas afectadas a los ochenta años. Algo que sería parangonarle a la susceptibilidad de la tasa de mortalidad de los pacientes con covid-19, que va incrementándose con la edad hasta llegar a ser hasta 23 veces mayor en las personas más envejecidas.

Por lo cual por se considera que los pacientes con Alzheimer padezcan de mayor mortalidad por ser adultos mayores los que la padecen. Pero además por una menor capacidad inmunitaria. La misma enfermedad, la mala alimentación, la alteración de los ritmos biológicos y el consumo de psicofármacos (especialmente antipsicóticos) ,entre otras cuestiones, pueden aumentar la mortalidad  Además los medicamentos específicos para esta demencia, generan la alteración de los ritmos biológico entre ellos el inmunitario.

La tasa de letalidad resulta muy importante evaluar  los pacientes con Alzheimer que padecieron covid-19 y sobrevivieron. 

Se plantea, por otro lado, la observación de la evolución de pacientes cognitivamente sanos que han sufrido el confinamiento prolongado con el estrés crónico subsecuentes y de  los adultos mayores, también cognitivamente sanos, pero que han superado la infección por.covid-19

Se conoce el impacto de este virus en el sistema nervioso. Síntomas de lo más comunes como son los trastornos del gusto y el olfato son señales de alteración de las terminales nerviosas de estos sentidos. Patologías más graves como accidentes cerebrovasculares fueron también descriptas. Sin embargo se sospecha que podrían tener un impacto sobre el sistema nervioso central lo cual no encontramos estudiando en este momento a nivel mundial. Nuestro grupo del Hospital de Clínicas de  Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y de ALZAR (Alzheimer Argentina) ha sido elegido para liderar este proyecto internacional en Latinoamérica.

La fisiopatología de este virus en el SNC plantea preguntas clave sobre  el riesgo de deterioro cognitivo en la vida posterior, Alzheimer y otras demencias.

Algunos científicos comentan que para cuando la pandemia pase, su impacto sería aproximadamente de una de cada doscientas personas en todo el mundo, habiendo sufrido una infección por COVID-19.

El problema sanitario de la pandemia podría continuar como secuelas de la enfermedad por coronavirus (Covid-19), que provoquen discapacidad o (enzima convertidora de angiotensina 2A partir de esta idea se comenzó a utilizar  el término «Longcovid». Las secuelas a largo plazo podrían ocurrir, afectando a ciertos grupos de personas desproporcionadamente. Parecería importante hacer un balance de lo que se sabe sobre efectos deletéreos directos de la infección por Covid-19 en el sistema nervioso central. Estos efectos pueden contribuir a la carga crónica de la enfermedad a nivel mundial en los próximos años. Debería hacer pensar socialmente a la pandemia, especialmente a largo plazo, debido al probable impacto socio-económico.

Se han demostrado en varios estudios que estos coronavirus son factibles de invadir al sistema nervioso central. Existe una glicoptroteína de los picos de este virus que se une al receptor ACE2 (Enzima Convertidora de Angiotensina 2) con alta afinidad.

El COVID-19 invade así las células epiteliales respiratorias y gastrointestinales uniéndose a al receptor ACE2 en la membrana celular. Este receptor también se expresa en el cerebro siendo una factible puerta de entrada.

 La Asociación de Alzheimer de EEUU con representantes de más de treinta países (incluída la Argentina), con orientación técnica de la Organización Mundial de la Salud ha formado un consorcio para estudiar las consecuencias a corto y largo plazo del SARS-CoV-2 en el SNC, incluida la biología subyacente que puede contribuir al Alzheimer y otros demencias. Este consorcio vinculará equipos de todo el mundo cubriendo más de 22 millones de casos de casos de COVID-19  para ser evaluados con diferentes estudios neurocognitivos a los 6, 9 y 18 meses.

La enfermedad de Alzheimer y el covid-19 comparten la categoría de pandemias. La primera crónica y no infecciosa y la segunda aguda e infecciosa. Pero además ambas son afecciones que impactan en los adultos mayores. Multiplicándose su morbilidad cuando más avanza la edad. El aumento de la expectativa de vida ha presentado sus complicaciones secundarias.

Dada la diferencia sanitaria del COVID-19 en las diferentes edades debemos saber diferenciar los grupos etarios y tomar medidas diferenciales en cada una de las cohortes. Así manejar eficientemente las problemáticas que se presentan.

Luis Ignacio Brusco

Prof. Titular Psiquiatría y Adjunto de Fisiología-UBA

Investigador del Conicet